miércoles, 13 de febrero de 2013

Orcas: ¿Ballenas asesinas?

Orca.jpg
La Orca (Orcinus orca), es un mamífero marino del orden de los Cetáceos, el más veloz, así como el de mayor tamaño de la familia de los delfínes oceánicos, conocida como Delphinidae. Se encuentra en los océanos de todo el mundo, desde las frías regiones árticas a los cálidos mares tropicales, correspondiendo al segundo mamífero con la mayor distribución en la tierra (después del hombre). Es un animal sumamente versátil, siendo un depredador que se alimenta de peces, tortugas, aves, focas, tiburones e incluso de otros cetáceos.
Estudios sugieren la existencia de tres tipos de orcas: residentes, transeúntes y oceánicas.
Las residentes tienden a formar grupos familiares grandes o pods (usualmente 5-25 animales). Tienen territorios relativamente pequeños (particularmente en verano) y se alimentan principalmente de salmón y otros peces. Normalmente cazan usando la ecolocalización. Las residentes “hablan” entre ellas más frecuentemente que otras orcas. Son las Orcas más estudiadas de todas, porque tienen hábitos alimenticios predecibles y son, por lo tanto, relativamente fáciles de encontrar y seguir, para los científicos que trabajan con ellas.
Las transeúntes tienden a formar grupos familiares o pods más pequeños (usualmente 1-7 animales). Tienden a utilizar un área más amplia y alimentarse de focas, lobos marinos, delfines y otros mamíferos, así como también de aves marinas y otras especies. No cazan usando ecolocalización, probablemente porque su presa tiene un buen oído y sería capaz de oír los sonidos provocados por las Orcas al utilizar este sistema. En cambio, nadan en forma silenciosa, escuchando los sonidos hechos por otros animales en el agua. Las transeúntes “hablan” entre ellas menos frecuentemente que las Orcas residentes y tienen aletas dorsales levemente más puntiagudas.
Las oceánicas fueron identificadas por primera vez recién a comienzos de los 1990s. Aparentemente viajan en grupos grandes de 25 o más ejemplares. La mayor parte del tiempo se encuentran en mar abierto, mucho más lejos de la costa que las residentes o transeúntes. Probablemente se alimenten principalmente de tiburones y calamares y hacen mucho ruido, comunicándose entre ellas regularmente.

Hoy os presento a las tan temibles ballenas asesinas (killer whale, en inglés), comenzando por una un poco avergonzada confesión. Ya se sabe lo audaz que suele ser la ignorancia y yo, cuando me enfrenté en un principio a los datos que se tienen sobre este formidable animal, dí demasiados tópicos por hecho y, claro está, metí la pata. Y el caso es que la primera vez que aparecen orcas en mis novelas, cuando Rocalla desvela la muerte entre sus fauces del bebé que acaba de tener y cómo aquella desgracia desembocará en su atípico hermanamiento con Eliom, se narra algo que corresponde al ciento por ciento con la realidad de los océanos. Pero alguien dijo que las peores mentiras son las más "contaminadas" de verdad y aunque un tipo de orcas, las transeúntes, si pueden desarrollar ese tipo de conductas, no son la única clase de ellas que existe en el mar.
Todo esto lo descubrí cuando estudié más a fondo la fauna marina del estrecho de Gibraltar. Allí fue cuando volví a encontrarme por segunda vez con estos colosos blanquinegros... y donde mi percepción sobre ellos comenzó a cambiar. Cuando supe de su relativamente pacífica  dieta ictiófaga comprendí que la orca y el ser humano no solo se parecen en su amplísima distribución sino en su ambivalente realidad ángel-demonio o, lo que es lo mismo, en que, depende del cristal donde se mire, pueden pasar por sanguinarios asesinos o por inofensivos comedores de peces.
Volvamos a las orcas del Estrecho. A las familias de estos cetáceos que subsisten en esas aguas la propia diosa Ceto las nombró Las Guardianas del Umbral. Y es que, aún siendo más "todoterreno" que ninguna otra especie del planeta a excepción del hombre, es rarísimo verlas nadando en el Mediterráneo... Este hecho tan curioso fue el que me dió pie a esa fantasía. Me resulta fascinante como, lejos de la idea preconcebida de una inmensa e indiferenciada masa de agua sin límites ni barreras, el océano se revela como un territorio mucho más delimitado y restrictivo para unos o para otros de lo que pudiera pensarse a simple vista.
Reconozco que su título vitalicio de centinelas de las "puertas" del Mediterráneo es algo inventado pero, aunque os sorprenda, los descendientes de aquellas primeras orcas, aquellas otras con las que se encuentran Élias, Dicayos, Mistral y una recién incorporada Toniña justo antes de pasar al mar de Alborán, son, digamos, bastante más reales.
Y es que en el estrecho de Gibraltar se lleva estudiando años a cinco familias de orcas que acuden allí periódicamente al encuentro del atún rojo, el mismo atún por el que compiten haciendo uso de todo su ingenio con los pescadores de la zona. Los nombres que los estudiosos les dan a estos cinco clanes remiten a algún individuo destacado en cada una de las familias y  estos son Camacho, Morales (que antes formaban un solo clan), Macarra (que algunos años se ha asociado a los dos primeros), Bartolo (con un solo avistamiento) y, por último, Vega. Sí, Vega, la misma vieja matriarca que lideraba a Espartaco y sus hermanas y que, en efecto, como ella misma pronosticó, acaba muriendo poco después del encuentro con nuestros viajeros, en el año 2006.
Recordando ahora ese episodio, viene a mi cabeza la peculiar gestión de las emociones que atribuí a las orcas en El Destino de Élias. Se me ocurrió que en el universo emocional en el que se supone que se mueven todos los cetáceos sería plausible imaginar una especie especialmente aficionada a las llamadas "emociones-límite" que, como no podía ser de otro modo, acaban siendo las más cercanas a la implacable muerte, propia o ajena... Y si algún mamífero marino podía encarnar el asombroso despliegue de capacidades intelectuales y físicas que diera lugar a esa forma de "vida en el filo", este no podría ser otro que las vigorosas e inteligentísimas orcas. Sus magníficas persecuciones y sus extraordinarias técnicas de caza, privativas de cada subespecie, las hacen las criaturas idóneas para ese papel. Y es por esa misma idoneidad que la terrible cacofonía emocional, la avalancha de dolores varios que sufren los seres del Mediterráneo, les ensordece y abruma de tal modo que acaba siendo algo demasiado hiriente en tanto "hipersensibilizante" y por ello queda vedado para ellas, convirtiéndose así en guardianas de un espacio que nunca podrán franquear. 

El vídeo que he elegido en esta ocasión no es el más elaborado ni el de mejor realización pero me ha parecido el correcto. En la primera mitad, muestra un grupo de orcas desplegando la famosa técnica de caza característica de la Península de Valdés, en la Patagonia, en la que "juegan" con las focas de la orilla como si fueran peleles, arriesgándose a quedar varadas de lo mucho que salen del mar. Este sería su lado Tánatos, su aspecto predador y hasta un poco suicida. En la segunda mitad... bueno, mejor vedlo por vosotros mismos, pero ya os adelanto que, muy a menudo Eros y Tánatos van de la mano.
Viene a ser lo que os decía al principio: En todos, en nosotros y en ellas, se esconden juntos el ángel y el demonio.






martes, 5 de febrero de 2013

Focénidos: De vaquitas marinas, toniñas y sombrereros locos.

Los focénidos son los cetáceos más pequeños y su cabeza es redondeada, sin el pico característico de los delfines. A diferencia de éstos, su aleta dorsal es más ancha, más pequeña y tiene forma triangular, nadan más despacio y no saltan por encima del agua.

La especie más frecuente y con un área de distribución más amplia es la marsopa común, que habita en las aguas costeras del hemisferio norte (desde el mar Blanco y el mar Báltico, hasta el Mediterráneo y el mar Negro) pero, en especial, cerca de los estuarios y desembocaduras de los grandes ríos. Mide entre 1,2 y 2 m de largo; su cuerpo es azul-negruzco por encima y blanquecino por debajo, y las aletas anteriores son negras. Los dientes de la marsopa son aplanados, en forma de azadón, lo cual les hace bastante diferentes a los de los delfines, que son cónicos. Respecto a sus costumbres, las marsopas suelen vivir en grupos pequeños (menos de diez individuos), y el apareamiento tiene lugar entre junio y septiembre; las hembras paren una sola cría (miden entre 0,7 y 1 m de longitud al nacer), después de un periodo de gestación de unos 11 meses.

El resto de especies de marsopas tienen un área de distribución más restringida. La marsopa de Dall tiene unas marcas blancas distintivas debajo del pecho que suben hacia los flancos y habita en las aguas frías del Pacífico norte hasta Japón. Otra especie, la marsopa negra o marsopa sin aleta, carece, como su nombre indica, de aleta dorsal; es gris oscura y habita en las zonas costeras y estuarios de las aguas del sur y este de Asia.



Quizá os preguntéis porque encabezo esta entrada haciendo alusión al estrafalario personaje que invitó a tomar el té a la Alicia de Caroll en aquel desquiciado "no cumpleaños". La razón es que hoy me toca hablaros de Toniña, el primer cetáceo con el que se encuentran Élias y Dicayos durante su viaje en aguas todavía atlánticas y, en muchos aspectos, el más relevante de todos. Ay, la entrañable Toniña...
En Galicia a las marsopas comunes se las llama toniñas. Es un apelativo genérico, sin identidad personal, el único que en su desamparo se le ocurre tomar a nuestra pobre ancianita cuando comprende que, por quitarle, el contaminado mundo en el que habita le ha arrebatado incluso su verdadero nombre. Porque Toniña es una vieja lunática, una niña chiflada dentro de un cuerpo marchito, no solo por la edad sino por el cruel castigo al que le han sometido unas aguas enfermas... aguas envenenadas, entre otras muchas ponzoñas, por  el mercurio. Y es aquí donde entra a colación el Sombrerero Loco.
En aquella Inglaterra de 1865 donde vieron la luz las aventuras de Alicia en el país de las maravillas el oficio de sombrerero aún estaba en pleno vigor. Y para trabajar los fieltros que más tarde se convertirían en elegantes sombreros se empleaba habitualmente mercurio. Pero el mercurio (también llamado azogue) acabó convirtiendo a muchos de aquellos artesanos en unos "azogados", o lo que es lo mismo, en unos pobres chalados, como tan bien supo reflejar Lewis Carroll en su aventado e histriónico personaje. Puede tener su parte cómica pero en realidad el hecho es que aquellos esforzados artesanos se envenenaban poco a poco hasta llegar en los casos más extremos hasta la más enajenada de las muertes.
Pues bien, este mismo mercurio es el que atosiga a Toniña (los focénidos son los cetáceos más delicados ante las agresiones al medio ambiente marino) robándole desde la salud a la dignidad, pasando por la memoria de una promesa e incluso de una identidad, y el que también la ha convertido en una criatura demente que, sin embargo, no ha perdido por ello su inocencia ni su bondad. Ni, por supuesto, su amor. Ese AMOR que tan importante será no solo para que  triunfe al fin sobre la adversidad sino para que Élias y Mistral, como portadores de Las Piedras de Ceto, puedan culminar con éxito su importante misión.
Como ya le ocurrió a una joven Irisar en el mar de Cortés con unas vaquitas marinas, estos delicados cetáceos a mí también me conmueven profundamente. Toniña, con su chifladura y su inmensa generosidad enternece mi corazón como ningún otro habitante de los Reinos del Mar. La respeto, la admiro... y la amo. Pues esa es la magia de la virtud del Amor; contagiar todos los corazones hasta descubrir la grandeza en lo más insignificante,  en lo (aparentemente) más frágil.
Ella es, en definitiva, lo que yo entiendo por una heroína. Una heroína que se revela indispensable en el viaje por el Mediterráneo y que es la más merecedora de alcanzar el mejor de los destinos.
Y, por todo ello, Toniña acaba alcanzando ese destino. Este será siempre mi reconocimiento y mi regalo para ella; no podría hacerle un cumplido mayor.

Existen varios tipos de marsopas y no sabía bien qué vídeo elegir. Por eso, al final me he decidido por "los más pequeños entre los pequeños", las vaquitas marinas del golfo de California. Están en gravísimo peligro de extinción... como suele ocurrir siempre con los más vulnerables.





 

jueves, 24 de enero de 2013

Delfínidos: Dicayos y compañía

Los delfínidos (Delphinidae), llamados normalmente delfines oceánicos (a diferencia de los platanistoideos o delfines de río) son una familia de cetáceos odontocetos bastante heterogénea, que alberga unas 34 especies.
Miden entre 2 y 9 metros de largo, con el cuerpo fusiforme y la cabeza grande, el hocico alargado y un solo espiráculo en la parte superior de la cabeza (orificio respiratorio que muchos animales marinos tienen como contacto del aire o agua con su sistema respiratorio interno). Son carnívoros estrictos.
Están entre las especies más inteligentes que habitan el planeta. Se encuentran relativamente cerca de las costas y a menudo interactúan con el ser humano.
Como otros cetáceos, los delfines utilizan los sonidos, la danza y el salto para comunicarse, orientarse y alcanzar sus presas; además utilizan la ecolocalización. Hoy en día, las principales amenazas a las que están expuestos son de naturaleza antrópica. (wikipedia)



De las muchas fotos de delfines que podía ofreceros, he elegido precisamente ésta por una buena razón: se trata de un balfín. Como Dicayos.
¿Qué es un "balfín"? Pues un balfín es un cruce entre dos tipos diferentes de delfínidos. El de la imagen es el resultado de la unión de un mular, no con una hembra de calderón gris o delfín de Risso como el entrañable compañero de Élias, sino con una falsa orca, pero el mensaje es el mismo; aunque pudiera resultar sorprendente, la hibridación entre distintas especies de delfines y calderones no es una invención mía sino algo completamente real.
Y eso me gusta. Creo firmemente que el mestizaje, en cualquiera de sus formas, es riqueza. Nos habla de aceptación de la diferencia, de resultados mejores que la suma de sus partes, de superación de arrogantes endogamias... Entiendo que para aquel que vive a caballo entre dos mundos el reto nunca será fácil, pues puede que jamás llegue a sentirse plenamente de ninguno de los dos y, por ello, su integración plena le sea siempre cuestionada, pero sigo apostando porque a la postre su vida, la vida en su conjunto, devendrá de este modo más rica y mejor. 
Dicayos significa en griego "justo", "virtuoso", y está claro que la elección del nombre no fue algo hecho sin pensar. Sin restar importancia a la gesta de crecimiento personal hecha por Élias en su camino por el Mediterráneo, creo que el verdadero héroe del viaje que se narra en mi segunda novela es, en realidad ,Dicayos. En él se hacen presentes armónicamente todas las otras virtudes que tan cruciales acabarán siendo para el despertar de Las Piedras de Ceto... por no hablar del de dos jóvenes corazones que languidecían de soledad hasta que él apareció en sus vidas.
He decidido continuar con mis entradas "siguiendo la estela" de aquel joven Élias que un buen día abandonó los confiables muros de Ciudad Alba y se lanzó en pos de un albatros hacia lo desconocido. Así, iremos haciendo un repaso a las distintas especies de cetáceos que el muchacho se va encontrando sucesivamente a lo largo de su viaje hasta llegar a los confines más orientales del Mediterráneo. En este sentido, Dicayos es el primero... y no solo cronológicamente; cuando él llega a la vida del muchacho ya no dejará de velar por él, de guiarle discretamente en el resto de los muchos encuentros que vendrán después. Se harán buenos amigos. Y eso, en su sentido más pleno, no es poca cosa.
Por si, a estas alturas, a alguien le quedaba alguna duda al respecto, este delfín mestizo (junto con otro personaje del que algún día os hablaré) son mis personajes favoritos entre las criaturas marinas que pueblan mis novelas.
A todos los quiero mucho, por supuesto, pero ellos dos... en fin, ellos dos son mi debilidad.

Y ahora os invito a bailar un vals... entre delfines.







martes, 15 de enero de 2013

Tortugas

Las tortugas marinas son reptiles con caparazón que existen hace más de 150 millones de años y pudieron sobrevivir a todos los cambios del planeta.
Tuvieron su origen en la tierra, pero poco a poco fueron evolucionando y adaptándose al medio marino, diferenciándose del resto de reptiles.
Existen ocho especies de tortugas marinas, agrupadas en dos familias, las Dermochelyidae y las de Cheloniidae y generalmente viven en mares templados o cálidos. Estas ocho especies son la tortuga verde, la tortuga laúd,la tortuga boba, la tortuga carey, la tortuga bastarda, la tortuga olivácea y la Flatback.

Las tortugas marinas son animales generalmente solitarios que pasan el 90% de su tiempo en mar abierto.
Estas condiciones han dificultado su estudio como animal, por lo que muchos aspectos de su vida siguen siendo un misterio.
Además, hay que destacar que a diferencia de otras especies, las tortugas marinas rara vez conviven entre sí.
Las primeras 48 horas de vida de las tortugas marinas son cruciales. Desde que sale de su cascarón debe viajar desde la playa hasta el mar por sus propios medios sin ayuda de nadie. Esto significa salvar a los depredadores además de tener que conseguir su propio alimento.
Nacimiento de una tortuga marina

Ya en mar abierto, las tortugas marinas tienen que hacer frente a las fuertes corrientes. Por esta razón, su visión es limitada.
Una habilidad característica de las tortugas marinas es la de migrar y después ser capaces de regresar a la misma playa para anidar. Esto ha sido objeto de múltiples estudios, llegando a la conclusión de que las tortugas pueden detectar los campos magnéticos de la tierra para determinar latitud y longitud y así poder navegar y situarse, aunque esto está todavía por confirmar.
Las tortugas marinas alcanzan la madurez sexual alrededor de los 7-8 años.

Me hace ilusión empezar las entradas del 2013 con esta longeva criatura marina (se cree que algunas pueden llegar a alcanzar los 200 años). En Los Reinos del Mar aparecen dos exponentes de dicha familia y, aun siendo muy diferentes, ambos me caen verdaderamente bien. De ellos hablaré ahora.
Por un lado tenemos a Tinglar, aparentemente un formidable ejemplar macho de tortuga laúd. "Aparentemente", ya que quien haya seguido las aventuras de la recolectora Irisar por el Pacífico norte sabrá que ni su género ni tal siquiera su propia naturaleza están del todo claros. Y que ese misterio tiene mucho que ver determinada diosa protectora del pueblo rojo, amante de los hechizos... y de los disfraces.
Y por otro lado, cómo no, tenemos a la buena de Unauán ¿Qué podría decir de uno de los personajes más cercanos a mi corazón? Esta anciana tortuga verde, la primera en abandonar la nidada hace muchos años allá en Ascensión, la que regresa a esa misma isla una y otra vez a entregar nuevos hijos al océano, la que ha sobrevivido a lo largo de los años a varios hermanos profundos hasta acabar, más allá de cabreos y exasperaciones varias, unida a su muy querido Áldero... Esta vieja hembra es gruñona, protestona, arisca, incluso cáustica pero del mismo modo, también es valiente, generosa, leal, muy tierna cuando se da permiso para serlo y, sobre todo profundamente sabia.
Voy a compartir dos confidencias con vosotros con respecto a ella. La primera tiene que ver con su propio nombre. Cuando pensaba en cómo llamarla llegó a mis manos la numeración en el código alfabético internacional (CAI) que se emplea en navegación. Es más o menos así:
0.- Nadasiro
1.- Unouan
2.- Bisochú
3.- Terrazri
4.- Kartefor
5.- Pantafaif
6.- Soxisix
7.- Setteseven
8.- Octoeit
9.- Novenain
Si os fijáis, el número uno se escribe UNOUAN... Y ella es tan marinera y, a la vez, tan valiente, tan pionera, tan antigua y tan refrescantemente nueva cada día que, bueno, ya tenía, con una pequeña modificación, un nombre que le cuadraba perfectamente. Y así fue cómo acabó llamándose Unauán.
Y la segunda revelación es confesaros que las novelas de Terry Pratchett me entusiasman. Y que de los muchos personajes que las pueblan hay uno que es, de lejos, mi favorito: Yaya Ceravieja, bruja experta en cabezología y maravillosa hasta la punta de su puntiagudo sombrero negro. La figura de Unauán también pretende ser, de alguna manera, mi guiño y homenaje a esa formidable mujer y a su creador. Los que hayáis disfrutado con las muchas aventuras del Mundo-disco me entenderéis seguro.
En fin, me he puesto tan sentimental que no me apetece colgar en esta ocasión un vídeo divulgativo sobre la especie. Aunque sé que será repetirme puesto que ya os presenté esta canción en otra entrada antigua del blog, no me resisto a volver a ofrecérosla. Siempre me parece ver cuando la escucho a Unauán dando sus primeros pasos hacia el mar, hacia la vida. Hacia lo salvaje.

















viernes, 28 de diciembre de 2012

Pulpos

Se considera a los pulpos como los invertebrados con mayor inteligencia, teniendo éstos un sistema nervioso muy desarrollado (2/3 se encuentra en el cerebro y el resto está en los brazos). Su capacidad para resolver problemas, sortear obstáculos y memorizar patrones ha sido comprobado en varias oportunidades por científicos de todo el mundo. Son capaces de aprender observando, cosa que queda más que demostrada después de ver al pulpo imitador en acción, que adopta diferentes formas de animales venenosos para no ser molestado.
Una gran cualidad es que todos sus conocimientos (de supervivencia) los adquirieron por sí mismos, ya que sus progenitores mueren despué de que los huevos eclosionan; a diferencia de los vertebrados, donde el conocimiento se trasmite de generación en generación.
Hay quien opina que hablando de animales, la inteligencia es la capacidad de aprender de la experiencia y resolver problemas. A éste respecto, Jacques-Yves Cousteau dijo: «La timidez del pulpo es una reacción racional basada sobre todo en la prudencia. [...] Si el buceador es capaz de demostrarle que es inofensivo, perderá la timidez enseguida, más rápido que cualquier otra especie salvaje».
El pulpo es el invertebrado con mayor desarrollo del cerebro y los ojos. Al igual que el ser humano, enfoca la vista con precisión y se adapta a los cambios de luz. Además, su lóbulo óptico, que interpreta la información visual, y su magnífico sentido del tacto le permiten tomar decisiones muy inteligentes. (wikipedia)

Como ya os adelanté cuando hablé del pez luna, los pulpos ejercen sobre mí una fascinación pareja a la que también lo hace la buena literatura de ciencia ficción. De hecho, si tuviera que pensar en algunas criaturas para protagonizar una novela del género en la que se hablase sobre una especie extraterrestre que viviera camuflada (nunca mejor dicho) entre nosotros, haciéndose pasar por un animal marino como cualquier otro, serían precisamente los pulpos. Desde su maleable y hasta un poco estrambótico aspecto físico hasta, por supuesto, su extraña pero a la vez prodigiosa inteligencia, se diría que parecen proclamarlo a gritos...
En mis novelas, los pulpos son una presencia constante. Siempre hermanados, como no podía ser de otro modo, con eruditos, los más doctos de los Reinos del Mar, casi siempre son criaturas entrañables como la cálida Madame Curie y el tímido Tolomeo en Rielar o la guasona Hipatia en Élias pero también hay excepciones, pues en el terrero del saber a menudo existe una delgada línea separando el genio y el monstruo (como Menguele, el pequeño y venenoso pulpo de anillos azules que acompaña a Hidra). También en la tercera novela, el sexto océano, les he querido rendir homenaje a través de Latakika, una atípica hembra no solo por no sucumbir a la común fascinación por nombres de sabios humanos sino porque su personalidad queda fuera de los parámetros de buenos y malos, resultando muy difícil de catalogar a simple vista.
Pero si algo tienen en común todos ellos es su pasión desmedida por el conocimiento. Y, por supuesto, su inteligencia. Por ello, el vídeo sobre ellos que ahora os presento, olvidándome de sus características zoológicas, es más bien una muestra de su portentoso y hasta un poco sobrecogedor talento.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Pez luna

Es el pez óseo más pesado del mundo, con una media de 1000 kg de peso y con ejemplares que alcanzan más de 3 m de longitud y superan las 2 toneladas.[1] Es una especie cosmopolita que habita en aguas tropicales y templadas a lo largo de todo el planeta. Tiene el cuerpo aplastado lateralmente y cuando extiende sus aletas dorsales y ventrales, el pez es tan largo como alto.
Se alimenta principalmente de varios tipos de zooplancton gelatinoso como las medusas, de las que consume grandes cantidades para poder desarrollarse y mantener su gran tamaño, puesto que es una dieta pobre en nutrientes. Las hembras de esta especie pueden producir hasta 300 millones de huevos, más que cualquier otro vertebrado conocido.[2] Los alevines del pez luna parecen pequeños peces globo con grandes aletas pectorales, una aleta caudal y espinas corporales que no tienen los ejemplares adultos.
Los ejemplares adultos son vulnerables a pocos depredadores naturales, pero es presa de leones marinos, orcas y tiburones. Entre los humanos, su carne está considerada como una exquisitez en algunas partes del mundo, como Japón, Corea y Taiwán,[3] pero la venta de su carne está prohibida en la Unión Europea.[4] A menudo estos peces quedan accidentalmente atrapados en redes de pesca y también pueden dañarse o morir debido a encuentros con desechos flotantes, como bolsas de plástico.

El Mola Mola (llamado así por su semejanza con una muela de molino cuando se le observa "tomando el sol" cerca de la superficie) aparece representado en Los Reinos del Mar a través de un personaje un tanto peculiar. Ocurre muy al principio de la historia, cuando Rielar apenas ha comenzado su aventura por los océanos del planeta y, a diferencia del resto de criaturas marinas, su actuación es tan puntual que ni siquiera llegamos a conocer su nombre. Puntual no es insignificante, ya que su presencia es el primer reto al que se tiene que enfrentar Rielar cara a sobrevivir en su recuperado hogar, pero, a la postre, no llegamos a saber mucho más ni de él ni del profundo al que supuestamente está hermanado, más allá del dato, muy posterior, de que su chapucero ataque acabará recibiendo un sibilino castigo...
De todos modos, no he querido dejar pasar la ocasión de presentar a este curioso animal. Comparto la opinión que se desprende del vídeo que viene después de que el océano esconde criaturas tan extrañas que, más que terrícolas, parecen sacadas de cualquier bestiario de ciencia-ficción. De hecho, contemplé la posibilidad de titular esta entrada "El alien tonto" (su cerebro es pequeñísimo en comparación a su cuerpo) con miras a emparejarlo con la siguiente, en la que pretendo presentaros a un animal que también parece de otra galaxia pero que, por el contrario, posee una asombrosa inteligencia... Digamos, el alien listo. Pero, ¿quién soy para juzgar una cuestión como ésta? Quizá la mayor muestra de estupidez consista en cargarte tu propio habitat, el único en el que puedes sobrevivir; y eso no lo hace el pez luna, solo lo hacemos nosotros, los sapientísimos sapiens. Y ahí lo dejo.
Me alegro de haber incluido al pez luna en mi historia. Y de que Rielar por un momento sucumba ante su hechizo...  un hechizo de luna. Porque ya el propio nombre de mi protagonista nos habla del cautivador brillo de "la reina de la noche" sobre la superficie del mar. Y es que, en una lectura profunda, el viaje iniciático de la chica es un viaje lunar, esencia de lo femenino, así como el que luego hará Élias (Helios= El Sol) es el viaje del héroe solar y, por ello, masculino. Ambos representarían, de este modo, el camino hacia la plenitud de la mujer y del hombre como arquetipos y, por ello, en la tercera y última parte deviene necesario de nuevo un viaje pero, esta vez, uno que tendrán que recorrer juntos, en equipo.
En fin, aquí os dejo el vídeo del que os hablaba. Imaginad por un momento lo que supuso la contemplación para Rielar, flotando sobre su cabeza a la suave luz del atardecer, de una criatura tan fascinante como la luna...

lunes, 3 de diciembre de 2012

Yubartas. Rocalla fue la primera...


Es uno de los rorcuales más grandes, los adultos tienen una longitud de 12 a 16 m y un peso aproximado de 36.000 kg. La especie posee una forma corporal distintiva, con aletas pectorales largas y cabeza nudosa. Es un animal acrobático que con frecuencia salta sobre la superficie para luego golpear el agua. Los machos emiten un canto complejo, el cual dura de diez a veinte minutos y se repite por horas cada vez. El propósito del canto no es claro, sin embargo, parece desempeñar una función en el apareamiento.

Se distribuye por todos los océanos y mares del mundo; normalmente migran hasta 25.000 km cada año. Las yubartas se alimentan solamente durante el verano en las regiones polares y migra a aguas tropicales y subtropicales para reproducirse y parir las crías durante el invierno polar. Mientras transcurre el invierno ayunan y subsisten gracias a su reserva de grasa. La especie se alimenta principalmente de krill y peces pequeños; posee un amplio repertorio de métodos para alimentarse, incluyendo la notable técnica de la red de burbujas.

Al igual que los otros cetáceos grandes, la ballena jorobada fue objeto de caza. A causa de la captura excesiva, su población se redujo en un 90% antes de la moratoria implementada en 1966. Desde entonces la población se ha recobrado parcialmente; sin embargo, los enredos en elementos de pesca, las colisiones con buques y la contaminación acústica, continúan siendo una fuente de preocupación. Se calcula una población global de por lo menos 80.000 ejemplares. Actualmente es uno de los objetivos para el avistamiento de cetáceos, principalmente en las costas de Australia, Nueva Zelanda, América del Sur, Canadá y Estados Unidos. (wikipedia)
*Rocalla, yubarta adulta hermanada con Eliom desde prácticamente el mismo nacimiento del muchacho, es un personaje de los Reinos del Mar por el que siento un especial afecto. Ella, y en general los rorcuales, son animales muy presentes en mi obra. No solo es el hecho de que fuera precisamente Rocalla la primera criatura marina con la que una recién llegada Rielar estableciera contacto mental sino que las peripecias vitales de esta hembra y su familia fueron muy relevantes en la primera novela. Por su parte, en la segunda también tuvieron un papel importante dos rorcuales machos, gemelos para más señas, e incluso en la tercera, aún sin publicar, hay un par de escenas en las que participan dos grupos distintos de los clanes que habitan en el hemisferio sur.
Pero, que duda cabe, Rocalla es, entre todos ellos, mi favorita.
Se trata de una hembra noble y generosa, vinculada de por vida al humano al que salvó la vida minutos después de que éste viniera al mundo. Pero el precio para ello fue muy alto; aceptar la pérdida de su propia cría en el mismo acontecimiento que la unió a Eliom para siempre (y haciendo en el proceso a éste último un profundo atípico como pocos).
Me gusta mucho el carácter de Rocalla, lo confieso, así como la maravillosa relación que mantiene con el hermano menor de Áldero pero, si me tuviera que quedar con un rasgo del personaje, me quedaría con su relación con Romm, el cachalote, y con la evolución que dicha relación experimenta a lo largo del tiempo .
Ahora os presento uno de los vídeos que me ha parecido más interesante sobre estos "gigantes del mar". Espero que os guste.